Buenas de nuevo. Dentro del mes de noviembre, el fin de semana siguiente al viaje a Cracovia, nos embarcamos en uno nuevo con destino Oslo, Noruega. La elección fue curiosa, y es que, en medio de una de esas conversaciones peregrinas sobre lugares que visitar se cruzó un ordenador y la palabra "Ryanair". Mirando los destinos directos desde Wroclaw encontramos que el más "económico" y el más atractivo era Oslo, así que se compraron los billetes sobre la marcha. Aunque ya suponíamos algo, más adelante nos dimos cuenta de que realmente los conceptos "Oslo" y "económico" no tienen muy buena relación.
Oslo (ubicación), es la ciudad más poblada de Noruega con una población aproximada de 610.000 habitantes (lo que supone un 12% del total del país). Además de capital del país, Oslo es el centro político, económico y cultural. El asentamiento de donde surge la ciudad fue establecido aproximadamente hacia el año 1048 a.C. Inicialmente fue conocida como "Aslo" (pudiendo interpretarse como "el prado bajo la colina" o "el prado de los dioses") para derivar más tarde hacia "Oslo". Posteriormente pasó a llamarse Christiania o Kristiania hacia 1624, tras una reconstrucción de la ciudad, recuperando nuevamente en 1925 la denominación de "Oslo".
La ciudad ha pasado por diferentes etapas de desarrollo donde ha perdido la capitalidad, ha sido destruido y levantada nuevamente. En la actualidad, es una ciudad pujante. Atendiendo a diferentes indicadores de desarrollo Noruega es: el 2º país del mundo en renta per capita (PIB), el 2º en esperanza de vida para los hombres, así como el 4º en penetración de internet; todo esto se percibe según se pasea por Oslo. Desde la distribución de las calles, los edificios, la vestimenta de la gente hasta los anuncios o los escaparates de las tiendas; se respira dinero.
Buscando las principales fuentes del PIB del país escandinavo, se encuentra que una cuarta parte corresponde con la extracción y negocio del crudo. El resto de la economía se encuentra diversificada entre aprovechamiento de recursos marinos, siendo el 2º país del mundo en exportación de pesca marítima, metalurgia, ingeniería forestal y química, y el sector servicios. Buscando un símil, Noruega podría ser el emirato árabe europeo donde los beneficios obtenidos tienen un mayor reparto entre la población.
Pero Oslo tiene algo más que se nota al instante y es su multiculturalidad, un enclave cosmopolitana. Sorprendía el número de parejas interraciales y homosexuales con total naturalidad; que siendo lo deseable en cualquier parte no es fácil encontrarlo.
El primer contacto con Oslo se tiene por su zona más moderna, que parece una suerte de una ciudad ultramoderna traída desde el cine. Edificios de varias plantas hechos por módulos con huecos entremedias, puentes públicos que se integran con edificios privados mezclando la urbanización pública y privada, líneas de tranvía a diferentes niveles.
Una vez abandonas esta parte, te introduces en el Sentrum o núcleo central, concentrando la mayor parte de edificios históricos o señalables, el ayuntamiento, el edificio central de la Universidad de Oslo, el Teatro Nacional, el Gran Hotel, el Parlamento Nacional, la milla de oro.
Uno de los días lo dedicamos a la visita de los principales parques de la ciudad, alucinantes. Otro lo empleamos en la ruta turística por obligación de los museos en la península que finaliza la bahía de Oslo, "Bygdoy", donde visitamos el museo decidido al FRAM, Kon-Tiki, el de Embarcaciones Vikingas y el museo noruego de historia cultural (edificaciones durante la historia el país). Lo mejor para esto es aprovecharse del "Oslo pass", una tarjeta diaria con la que puedes utilizar todo el transporte público de la ciudad y entrar en todos los museos que te dé tiempo durante ese día.
En resumen, fue una visita fugaz pero impresionante.
Música para el viaje: Bruno Mars - The Other Side







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